El deporte, los valores y la educación.

Cada día veo con más frecuencia cómo niños y adolescentes reciben una presión constante por parte de sus padres y entrenadores cuando realizan sus actividades deportivas. Cierto es que muchas veces creen estar haciéndolo por su bien, pero también creo que ahí radica el origen de su error: El dar tantísima importancia al resultado, a ser el mejor.

Pensemos que los niños por norma general comienzan la práctica de un deporte, bajo mi punto de vista, porque los padres lo inscriben ya que creen que es la mejor actividad que pueden practicar. O bien por recomendación de su profesor o simplemente por hacer lo mismo que sus compañeros de clase o amigos.

Pienso que el problema comienza cuando los resultados son buenos y muchos padres y entrenadores les piden tanto directa como indirectamente que lo hagan mejor, ya que pueden ver en el éxito de su hijo su propio éxito, y no quiero ni hablar de esos padres y entrenadores que ridiculizan, insultan, etc…. a esos niños o compañeros que no ganan o lo hacen mal, según su gratuito y pobre criterio.

Creo, ante todo, que lo los padres han de ser maestros, guías, ya que no hay nada peor que unos padres que hacen proyectos sobre sus hijos.

Bajo mi punto de vista, hay tres grandes errores que siempre deberían evitarse y son:

1- Buscar el triunfo del pequeño, sea cual sea el precio que tenga que pagar. Algunos llegan a sacrificar hasta su infancia por ello. Someterlos a una presión por parte de esos padres pidiéndoles ser siempre los mejores, ¡reprochándoles si no lo consiguen!. De esta manera el niño puede llegar a perder la confianza en sí mismo, llegan a tener miedo al fracaso, marcando su personalidad, incluso pueden hasta desarrollar un sentimiento de inferioridad.

2- Criticar al entrenador por su forma de dirigir, etc… (de sobra ya sabemos todos que en este país el deporte nacional es el cuestionar y el «yo se más») jamás delante del niño debería hacerse eso y mucho menos, discutir con el entrenador en presencia del pequeño.

3- Algo nefasto es el no respetar los tiempos de descanso que todo niño necesita y su tiempo, tiempo para hacer lo que quiera, sin más.

Un niño no puede ver el deporte como un castigo, como una obligación. En primer lugar un niño ha de realizar el deporte que realmente le guste o le apetezca hacer siempre, claro está, dentro de las posibilidades de los padres y muy pero que muy importante este aspecto, que los padres no tengan que modifica su vida por la actividad del niño. El niño ha de hacer el deporte que a él le guste, no a los padres, que suele ser muy habitual, no porque el padre juegue al fútbol el niño ha de hacerlo también, mostremos el amplio abanico de deportes que hay y que decidan, que prueben, pero no seamos nosotros quienes les impongamos o no les demos oportunidad de poder escoger. El deporte en estas edades ha de ser lúdico, en el que se divierta sin presión, que si por ejemplo no juega «lo bien que un entrenador dice», que se quede en el banquillo… ¡Dios mio! ¿Que le estamos enseñando a ese niño? ¡ Si se pierde se pierde y no pasa nada!. El deporte es como la vida, no siempre se triunfa, es más, se pierde más de lo que se gana y de esas derrotas uno aprende más y forja su personalidad.

Un padre ha de adoptar una posición positiva, básica para el equilibrio de ese niño, que el niño vea que también esta involucrado, tiene que aprender y saber escucharle, respetarle, importantísimo enseñarle y educarle en el respeto a su entrenador, a sus compañeros, a sus rivales, que no los vea como rivales, que los vea como amigos, como iguales que van a pasarlo igual de bien que él. Enseñarles igualmente a cuidar el material e instalaciones que utiliza.

Para finalizar, decir algo que he aprendido y observado en estos más de 40 años que llevo practicando todo tipo de deportes a un nivel de alto rendimiento y competición. En muchos casos, la educación tiene una gran influencia en la personalidad del niño y su comportamiento en el deporte. Un ejemplo es, que un niño mimado tendrá una personalidad pasiva, está acostumbrado a tenerlo todo sin esfuerzo y en muchas ocasiones eso se manifiesta frecuentemente a través de la pereza y la incapacidad para superarse ¿por qué ? Porque tiene que hacer mucho esfuerzo, cansarse…

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